Contusión cerebral: etiología, clasificación, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento

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El traumatismo craneoencefálico
es una patología caracterizada por daños en el cráneo y el contenido intracraneal causados ​​por energía mecánica.

La incidencia de traumatismos craneoencefálicos representa el 35% del total de traumatismos corporales, mientras que la tasa de mortalidad por traumatismos craneoencefálicos, según diversas fuentes bibliográficas, puede alcanzar hasta el 60%.

La contusión cerebral es una forma de traumatismo craneoencefálico focal en el que se produce un daño irreversible en el parénquima cerebral debido a trastornos micro y macrovasculares. El traumatismo se acompaña del desarrollo de edema, la formación de lesiones por aplastamiento y hematomas intracerebrales, lo que conlleva la destrucción irreversible del tejido cerebral.

Las contusiones cerebrales de diversa gravedad se producen en el 17% al 50% de los casos de traumatismo craneoencefálico grave y pueden ser una forma independiente de traumatismo craneoencefálico o presentarse junto con otras lesiones cerebrales. La mortalidad por contusiones cerebrales es del 30% al 40% y se correlaciona directamente con la presencia de daño cerebral concomitante.

Etiología de las contusiones cerebrales

La etiología de las contusiones cerebrales se correlaciona directamente con las causas de los traumatismos craneoencefálicos en adultos y niños. Por lo tanto, las principales causas del traumatismo craneoencefálico incluyen:

  • Accidentes de tráfico;
  • Caídas;
  • Lesiones violentas;
  • Lesiones deportivas.

Patogenia del desarrollo de las contusiones cerebrales

El mecanismo patogenético del desarrollo de las contusiones cerebrales se describe mediante la teoría de lesiones por golpe y contragolpe. Su esencia radica en la transferencia directa de energía mecánica a las estructuras óseas rígidas del cráneo, lo que conduce a la formación de un foco de traumatismo cerebral en el punto de aplicación de la energía cinética.

Las contusiones cerebrales que se producen directamente en el lugar de contacto con el agente traumático son causadas por el contacto del cerebro con los huesos rígidos del cráneo. Debido a la propagación de la energía en el tejido cerebral y a los cambios en el gradiente de presión, se forma un foco de contusión en el lugar opuesto al punto de golpe debido a las interacciones de cavitación (el punto de contragolpe).

Tras la formación del foco primario de la contusión y la muerte de algunas de las células nerviosas en dicho foco, se produce la lisis y la liberación de quimiocinas e interleucinas, especies reactivas de oxígeno y proteasas por parte de las células. Estas sustancias alteran la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, lo que provoca la formación de edema cerebral.

Los radicales libres liberados dañan el ADN e interrumpen el funcionamiento de las mitocondrias celulares, lo que provoca un empeoramiento del edema celular y la posterior muerte de las neuronas y la neuroglia.

La formación de edema cerebral comienza con un edema vasogénico debido al daño a la barrera hematoencefálica, que se desarrolla aproximadamente entre 12 y 24 horas después de la lesión. Posteriormente, se transforma en edema citotóxico debido a la formación de edema de células gliales y neuronas, en un contexto de liberación de radicales libres y su posterior muerte. La progresión de este proceso se observa entre 7 y 10 días después del trauma.

Las contusiones más comunes se producen en las partes inferior e inferolateral de los lóbulos frontal y temporal del cerebro. Estas zonas son las más vulnerables a la formación de contusiones debido a las peculiaridades de la estructura anatómica del cráneo y a la propagación de la energía cinética en la zona de las estructuras de la fosa craneal anterior y media.

Un factor adicional es la deformación local del cráneo, ya que las regiones orbital, temporal y esfenoidal del cráneo presentan vibraciones más pronunciadas durante los impactos en el experimento.

Clasificación de las contusiones cerebrales

Desde el punto de vista del sustrato morfológico y las manifestaciones clínicas, las contusiones cerebrales se dividen en leves, moderadas y severas.

Animación 3D: contusiones cerebrales

Contusión cerebral leve

Una contusión leve se caracteriza por:

  • pérdida breve del conocimiento que puede durar hasta varios minutos;
  • reacciones vegetativas;
  • deterioro neurológico leve en forma de problemas de coordinación;
  • nistagmo.

Durante los exámenes instrumentales, se pueden visualizar contusiones leves mediante tomografía computarizada. Se caracterizan por la presencia de una zona de baja densidad en el tejido cerebral (densidad aproximada de 16 a 20 UH).

Mediante un examen más detallado, la resonancia magnética en esta zona permite visualizar focos de microhemorragias. Estos cambios suelen desaparecer en un plazo de 2 semanas tras la lesión y no dejan secuelas postraumáticas.

Contusión cerebral moderada

Una contusión moderada se caracteriza por:

  • presencia de pequeños focos de hemorragia, claramente visibles en los estudios de neuroimagen, manteniendo la diferenciación de los surcos y las convoluciones;
  • pérdida de conciencia desde decenas de minutos hasta varias horas;
  • todo el espectro de trastornos neurológicos focales: trastornos mentales, de la función motora, alteraciones sensoriales, etc.

Las neuroimágenes de este tipo de contusiones suelen revelar pequeños focos de impregnación hemorrágica en áreas de tejido cerebral dañado.

Contusión cerebral moderada
Contusión cerebral moderada – Modelo 3D

Contusión cerebral severa

Una contusión cerebral severa se caracteriza clínicamente por una pérdida de conciencia que dura desde varias horas hasta varias semanas, acompañada de déficits neurológicos graves con síntomas predominantes en el tronco encefálico.

Las neuroimágenes de este tipo de contusiones se caracterizan por la presencia de focos de mayor densidad tisular con áreas de menor densidad, representadas por detritos cerebrales.

Contusión cerebral severa
Contusión cerebral severa – Modelo 3D

Clasificación según el tipo de focos en TC

También existe una clasificación de las contusiones cerebrales, que refleja únicamente las manifestaciones en la neuroimagen.

En esta clasificación, las contusiones se dividen en:

  • Contusión tipo 1 – se caracteriza por la presencia de un foco de baja densidad (+18 a +25 UH) en la TC del cerebro.
  • Contusión tipo 2 – se caracteriza por la presencia en la TC del cerebro de pequeños focos hemorrágicos no compactos con una densidad de aproximadamente 50 UH.
  • Contusión tipo 3 – zonas de densidad aumentada de forma no uniforme con una disposición compacta de focos de transformación hemorrágica de tamaño pequeño y mediano, que suman aproximadamente entre 64 y 76 UH.
  • Contusión tipo 4 – focos únicos o múltiples de forma ovalada homogénea, con una densidad de hasta 76 UH.

Presentación clínica

El cuadro clínico de las contusiones cerebrales está directamente determinado por los síntomas neurológicos cerebrales generales y focales.

Los síntomas cerebrales generales incluyen:

  • dolor de cabeza;
  • mareos;
  • náuseas;
  • vómitos;
  • pérdida de conciencia.

En este caso, la pérdida de conciencia es un criterio clínico que se correlaciona con la gravedad de la contusión cerebral. La pérdida de conciencia tras un traumatismo puede durar desde unos pocos segundos hasta varias semanas.

La manifestación de síntomas neurológicos focales depende directamente de la localización del foco de contusión.

Las localizaciones más frecuentes de las contusiones cerebrales son los lóbulos frontal (40-50%) y temporal (35-45%) del cerebro.

Así, cuando las contusiones se localizan en los lóbulos frontales, el cuadro clínico puede consistir en:

  • trastornos mentales;
  • trastornos del habla como afasia motora;
  • parálisis de la mirada;
  • anosmia.

En caso de daño cortical, pueden ocurrir:

  • mono y hemiparesia;
  • paresia de los músculos faciales;
  • paresia del nervio hipogloso.

El daño al lóbulo temporal del cerebro se caracteriza por:

  • afasia sensorial;
  • trastornos de la actividad nerviosa superior (alexia, acalculia, agrafia);
  • hemianopsia homónima por daño del tracto óptico.

El lóbulo parietal es una localización bastante rara para las contusiones cerebrales debido a su ubicación superficial, alejada de la base del cráneo. Las contusiones en esta zona se forman principalmente debido al mecanismo de golpe, más que a un contragolpe. El cuadro clínico de los síntomas neurológicos focales de las contusiones en esta zona se caracteriza por alteraciones sensoriales.

El daño al lóbulo occipital del cerebro también es bastante raro debido a las propiedades de absorción de impactos de la tienda del cerebelo. Cuando este lóbulo está dañado, a menudo se produce agnosia visual y hemianopsia homónima, hasta ceguera cortical completa si ambos lóbulos occipitales están dañados.

Las contusiones cerebelosas se forman con mayor frecuencia por el mecanismo de golpe y se caracterizan por el desarrollo de hipotensión unilateral o bilateral y alteración de la coordinación.

Diagnóstico de las contusiones cerebrales

Una vez que el paciente llega a la sala de emergencias, el algoritmo para diagnosticar una contusión cerebral consta de las siguientes etapas:

1. Evaluación del nivel de conciencia mediante la escala de coma de Glasgow (GCS)

Esta etapa permite determinar el nivel de conciencia del paciente y asumir la gravedad del daño a las estructuras cerebrales y las posibles opciones de tratamiento para el paciente (quirúrgico, conservador).

2. Recopilación de historia clínica

Es necesario aclarar la duración de la lesión, el mecanismo de la lesión y la presencia de pérdida de conciencia en el paciente después de la lesión.

Esta etapa permite determinar la dinámica del desarrollo de los síntomas y sugerir posibles daños teniendo en cuenta el mecanismo de la lesión. Con ciertos mecanismos de lesión (por ejemplo, una caída desde una altura), es importante considerar la posibilidad de lesiones combinadas en la cabeza y otras partes del cuerpo, que pueden empeorar el pronóstico del tratamiento.

3. Examen visual del paciente

Incluye el examen de la zona de la cabeza y la detección de lesiones concomitantes de tejidos blandos en otras zonas del cuerpo además de la cabeza.

Esta etapa permite identificar la localización de lesiones de los tejidos blandos de la cabeza, lo que ayuda a suponer la posible localización de la contusión cerebral. Esta etapa también es importante desde el punto de vista de brindar asistencia al paciente, tratar las contusiones de tejidos blandos y realizar el tratamiento quirúrgico primario si es necesario.

4. Examen neurológico del paciente

Se evalúan los síntomas cerebrales generales, focales, meníngeos.

Esta fase permite realizar un diagnóstico tópico preliminar del daño cerebral con el fin de determinar las indicaciones para los métodos de investigación de neuroimagen. Si el paciente presenta síntomas cerebrales generales, focales o meníngeos, está indicado realizarle una neuroimagen.

5. Estudios de neuroimagen

La tomografía computarizada del cerebro es el método de referencia para el diagnóstico de traumatismos craneoencefálicos, incluidas las contusiones cerebrales.

Las ventajas de la TC del cerebro en comparación con otros métodos de investigación (incluida la resonancia magnética) incluyen la rapidez del examen, la capacidad de evaluar claramente la localización, la extensión y la naturaleza del daño cerebral, así como el daño concomitante a las estructuras óseas, y la posibilidad, si es necesario, de escanear otras partes del cuerpo en un corto período de tiempo para descartar lesiones concomitantes.

En la tomografía computarizada, las contusiones cerebrales presentan una serie de características distintivas:

  • localización de la contusión en las regiones corticales o basales del cerebro;
  • el tamaño de la contusión varía desde pequeñas áreas hiperdensas en la corteza cerebral hasta áreas hiperdensas masivas;
  • presencia de una zona hipodensa alrededor del foco de la contusión, que se explica por la formación de un edema inicialmente vasogénico, al que posteriormente se suma un edema cerebral citotóxico.

La densidad característica de los focos hiperdensos de contusiones en la tomografía computarizada varía entre 45 y 64 UH.

La resonancia magnética (RM) generalmente no se utiliza en el diagnóstico de contusiones cerebrales, pero puede emplearse para evaluar la evolución de las mismas. En una RM, las contusiones cerebrales se caracterizan por lo siguiente:

  • modo T1 – señal hiperintensa;
  • modo T2 – señal hipointensa;
  • modo SWI – señal hiperintensa.

6. Diagnóstico de laboratorio

Se requiere un hemograma completo, análisis de orina, perfil hemostásico, análisis bioquímico de la sangre, determinación del grupo sanguíneo y factor Rh.

Estas pruebas no confirman ni permiten sospechar de contusiones cerebrales, pero sí ayudan a evaluar el estado general del paciente, detectar los trastornos de coagulación sanguínea asociados y preparar al paciente para una posible intervención quirúrgica.

Tratamiento de las contusiones cerebrales

Terapia médica

El tratamiento conservador de las contusiones cerebrales consiste principalmente en mantener una presión de perfusión adecuada en el cerebro, la cual puede variar debido a un aumento de la presión intracraneal causado por un foco de contusión en desarrollo o ya formado.

En todas las etapas se debe observar lo siguiente:

  • mantenimiento de las funciones vitales del cuerpo;
  • alivio del dolor (antiinflamatorios no esteroideos, analgésicos narcóticos);
  • terapia anticonvulsiva (los anticonvulsivos se recomiendan solo si hay signos de ataques convulsivos, no se recomiendan con fines profilácticos).

En todos los pacientes con un nivel de conciencia inferior a 8 puntos en la GCS, con o sin sustrato en la tomografía computarizada (en presencia de síntomas neurológicos de descerebración), está indicada la instalación de un sensor de presión intracraneal.

En caso de un aumento persistente de la presión intracraneal, se utiliza lo siguiente para corregirlo mediante la monitorización de la PIC:

  • sedantes (se prefiere el propofol en pacientes con traumatismo craneoencefálico); los derivados de barbitúricos en dosis altas se utilizan solo en casos de hipertensión intracraneal refractaria que no responde al tratamiento conservador ni quirúrgico;
  • diuréticos osmóticos (se utilizan incluso sin monitorización de la PIC en caso de signos de desarrollo de hernias cerebrales potencialmente mortales, así como deterioro progresivo del estado neurológico de los pacientes);
  • hiperventilación;
  • hipotermia.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de las contusiones cerebrales consiste principalmente en reducir la presión intracraneal para asegurar una perfusión cerebral adecuada y prevenir síndromes de herniación cerebral potencialmente mortales.

Indicaciones para el tratamiento quirúrgico de las contusiones cerebrales cuando están localizadas supratentorialmente:

  • foco de contusión de más de 50 cm³;
  • desplazamiento axial de las estructuras de la línea media de 5 mm o más;
  • compresión de las cisternas basales;
  • compresión del tercer ventrículo.

En este caso, la intervención quirúrgica se limita a realizar una craneotomía y la resección de los focos de contusión cerebral.

Cuando se forman hematomas intracerebrales, la indicación para el tratamiento quirúrgico es:

  • presencia de un hematoma con un volumen de 40 ml en el lóbulo frontal del cerebro;
  • presencia de un hematoma con un volumen de 20 ml en el lóbulo temporal del cerebro;
  • presencia de desplazamiento axial de 5 mm o más.

La intervención quirúrgica en este caso también implica realizar una craneotomía y la resección de los focos de contusión cerebral.

En caso de contusiones extensas, progresión de los focos de contusión hasta que requieren intervención quirúrgica, con un volumen de hematoma intracerebral superior a 140 ml, así como con un nivel de conciencia del paciente inferior a 8 puntos en la GCS, está indicada una craneotomía descompresiva con resección de los focos de contusión.

Indicaciones para el tratamiento quirúrgico de las contusiones cerebrales con localización subtentorial:

  • presencia de un foco de contusión del cerebelo de más de 20 ml;
  • signos de hidrocefalia oclusiva;
  • desplazamiento del cuarto ventrículo.

La táctica de tratamiento quirúrgico consiste en vaciar y extirpar el foco de contusión mediante una craneotomía. Si no se observa regresión de la hidrocefalia oclusiva, es necesario instalar un drenaje ventricular externo.

FAQ

1. ¿Qué es una contusión cerebral?

Es un tipo de traumatismo craneoencefálico focal en el que se produce un daño irreversible en el parénquima cerebral, con la formación de lesiones por aplastamiento, hematomas intracerebrales y edema.

2. ¿En qué se diferencia una contusión de otras formas de traumatismo craneoencefálico?

A diferencia de la conmoción cerebral o el daño axonal difuso, la contusión cerebral se caracteriza por un daño en el tejido cerebral que se confirma morfológicamente mediante estudios de neuroimagen.

3. ¿Cuáles son las principales causas de las contusiones?

Accidentes de tráfico, caídas, lesiones violentas y lesiones deportivas.

4. ¿Cómo se desarrolla una contusión cerebral?

Mediante el mecanismo de golpe y contragolpe: daño directo en el lugar de contacto con el agente traumático y daño secundario en la zona opuesta debido a procesos de cavitación y cambios en el gradiente de presión.

5. ¿Qué ocurre en el tejido cerebral después de una contusión?

Las células dañadas liberan mediadores inflamatorios, radicales libres y enzimas, que alteran la barrera hematoencefálica, provocan edema y conducen a la muerte de neuronas y células gliales.

6. ¿Dónde se localizan más a menudo las contusiones?

En las regiones inferiores y laterales inferiores de los lóbulos frontal y temporal debido a la anatomía del cráneo y a las peculiaridades de la transmisión de energía mecánica.

7. ¿Cuáles son los signos clínicos de las contusiones?

Síntomas cerebrales generales (dolor de cabeza, vómitos, pérdida de conciencia) y síntomas focales, según la localización (afasia, paresia, alteración de la coordinación, trastornos visuales).

8. ¿Cómo se diagnostica una contusión cerebral?

Se evalúa el nivel de conciencia mediante la escala de coma de Glasgow, se recopila la historia clínica, se realiza un examen neurológico, una TC del cerebro (método de referencia), una RM si es necesario, así como pruebas de laboratorio para evaluar el estado general del paciente.

9. ¿Cómo se tratan las contusiones cerebrales sin cirugía?

Se mantienen las funciones vitales, se controla la presión intracraneal, se usa anestesia y, si es necesario, se recurre a la terapia anticonvulsiva, los diuréticos osmóticos, la hiperventilación y la hipotermia.

10. ¿En qué casos es necesario el tratamiento quirúrgico?

En caso de contusiones extensas, desplazamiento grave de estructuras cerebrales, grandes hematomas intracerebrales o signos de complicaciones potencialmente mortales.

11. ¿Qué tipos de cirugías se utilizan para lesiones graves?

Craneotomía con extirpación del foco de contusión, craneotomía descompresiva, drenaje ventricular externo (en caso de desarrollar un trastorno de la salida del líquido cefalorraquídeo).

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