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Sepsis neonatal

También conocido como: Sepsis de recién nacidos

Sepsis neonatal (del griego nēos — nuevo, latín natus — nacimiento y griego sepsis — descomposición) es una condición que pone en peligro la vida, representando una reacción inflamatoria sistémica generalizada del organismo del recién nacido en respuesta a la penetración de un agente infeccioso en el torrente sanguíneo.

Etiología y fisiopatología

La enfermedad se clasifica en sepsis de inicio temprano (dentro de las primeras 72 horas de vida) y de inicio tardío.

La sepsis temprana se asocia con mayor frecuencia con la transmisión vertical: el recién nacido se infecta intrauterinamente o, generalmente, al pasar por las vías de parto infectadas de la madre (patógenos típicos — estreptococo del grupo B, Escherichia coli).

La patogenia se debe a la insuficiencia de los mecanismos de barrera de las membranas mucosas y a la inmadurez fisiológica del sistema inmunológico del recién nacido. Los factores de vulnerabilidad incluyen:

  • actividad fagocítica reducida de los leucocitos;
  • baja cantidad de células T colaboradoras y su «inmadurez»;
  • niveles bajos de IgM e IgA.

Como resultado, el patógeno rápidamente atraviesa las barreras de defensa locales y entra en la sangre (bacteriemia).

El organismo responde con una potente liberación de citocinas proinflamatorias («tormenta de citocinas»), lo que puede llevar al desarrollo de un shock debido a la activación del sistema de complemento y la vía intrínseca de activación de la hemostasia.

Importancia clínica

La sepsis neonatal se caracteriza por un curso rápido y a veces fulminante y una alta tasa de mortalidad. El cuadro clínico en los recién nacidos suele ser atípico.

En lugar de la fiebre clásica, pueden observarse los siguientes síntomas:

  • hipotermia (disminución de la temperatura corporal) o fluctuaciones de la temperatura;
  • letargo pronunciado;
  • succión deficiente o rechazo;
  • períodos de apnea (detención respiratoria);
  • bradicardia;
  • moteado de la piel debido a alteraciones en la microcirculación.

Ante la menor sospecha de sepsis, los médicos inician inmediatamente una terapia antibacteriana empírica combinada con antibióticos de amplio espectro por vía intravenosa, sin esperar los resultados de los cultivos de sangre (que toman varios días).

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