Un tumor glómico, o paraganglioma, es una neoplasia rara, generalmente benigna, que surge de las células paraganglionares, que actúan como quimiorreceptores. Estas células normalmente detectan cambios en la química de la sangre y están ubicadas a lo largo de los principales vasos sanguíneos y nervios.
Aunque generalmente son benignos, estos tumores pueden ser peligrosos debido a su ubicación cerca de estructuras vitales, incluidos nervios craneales y vasos sanguíneos grandes, y su rico suministro vascular. El crecimiento del tumor generalmente es lento, pero puede comprimir o dañar los tejidos adyacentes.
Los paragangliomas se desarrollan a partir de células neuroendocrinas que forman parte del sistema nervioso autónomo. Una proporción sustancial de casos (hasta 30-40%) está relacionada con mutaciones hereditarias, más comúnmente en los genes de la succinato deshidrogenasa (SDH).
La mayoría de los tumores glómicos de cabeza y cuello son hormonalmente inactivos. Sin embargo, los paragangliomas ubicados en el abdomen pueden producir catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), lo que provoca síntomas similares a los observados en el feocromocitoma.
Las manifestaciones clínicas de los tumores glómicos dependen en gran medida de su localización.
El diagnóstico se basa en una TC y una RM con contraste, que revelan un tumor altamente vascularizado. El tratamiento es complejo y puede incluir la extirpación quirúrgica (con frecuencia recurriendo a la embolización preoperatoria para minimizar la pérdida de sangre intraoperatoria), la radioterapia o la observación.
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