La adenoiditis es una inflamación aguda o crónica de las amígdalas faríngeas (adenoides). A diferencia de la hipertrofia, la adenoiditis es un proceso infeccioso-inflamatorio activo que constituye un foco de infección crónica en la nasofaringe.
La forma aguda de la enfermedad a menudo se denomina «amigdalitis retronasal». La adenoiditis crónica, a su vez, provoca tos prolongada, secreción nasal y enfermedades respiratorias frecuentes en los niños, actuando como reservorio de la flora patógena.
La adenoiditis aguda está causada por virus (adenovirus, rinovirus) y bacterias, con mayor frecuencia el Streptococcus pneumoniae y el Haemophilus influenzae. En la forma crónica, se forman biopelículas bacterianas en la superficie de las amígdalas, que mantienen una inflamación persistente y son resistentes a la terapia antibiótica estándar.
La adenoiditis aguda se manifiesta como fiebre, rinorrea purulenta y tos nocturna persistente debido a las secreciones que fluyen por la parte posterior de la garganta. La forma crónica se caracteriza por fiebre baja, secreción purulenta mucosa constante y complicaciones frecuentes en forma de otitis y sinusitis.
El diagnóstico se confirma mediante endoscopia nasofaríngea, que revela hiperemia, hinchazón y pus en la superficie de las adenoides. El tratamiento del proceso agudo incluye antibióticos (en casos de etiología bacteriana) y terapia local. En los casos de adenoiditis crónica que no responde al tratamiento conservador está indicada la adenotomía para eliminar el foco de infección.
El punto clave es el diagnóstico diferencial con hipertrofia adenoidea sin signos de inflamación. En la hipertrofia, el síntoma principal es la obstrucción, mientras que en la adenoiditis destacan los signos de un proceso inflamatorio activo (secreción purulenta, hiperemia, intoxicación).
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