Pruebas de detección precoz de múltiples tipos de cáncer (MCED): base molecular, rendimiento clínico y papel en la detección precoz del cáncer

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La detección precoz de las neoplasias malignas es uno de los factores clave para reducir la mortalidad relacionada con el cáncer. Sin embargo, los programas de detección disponibles actualmente solo abarcan un número limitado de tipos de cáncer y no logran detectar la mayoría de las neoplasias malignas en la etapa preclínica. En los últimos años, los avances en las tecnologías de biopsia líquida y la secuenciación de nueva generación han propiciado el desarrollo de pruebas de detección precoz de múltiples tipos de cáncer (MCED, por sus siglas en inglés) basadas en el análisis del ADN tumoral circulante.

Obtención de material biológico (sangre) para el aislamiento de ADN tumoral circulante (ADNtc)
Obtención de material biológico (sangre) para el aislamiento de ADN tumoral circulante (ADNtc)

Las pruebas MCED representan un enfoque fundamentalmente nuevo para la detección precoz del cáncer, ya que permiten que un solo análisis de sangre evalúe la probabilidad de diversas neoplasias malignas y, en algunos casos, identifique el tejido de origen más probable. A diferencia de los métodos de detección convencionales específicos de órganos, estas pruebas se basan en las características moleculares y epigenéticas de los tumores, incluidos los patrones de metilación del ADN y los perfiles de fragmentación genómica.

A pesar de los avances tecnológicos significativos, el papel clínico de las pruebas MCED sigue siendo objeto de investigación activa. Es necesaria una evaluación más exhaustiva en cuanto a la sensibilidad en las primeras etapas de la enfermedad, el impacto en la mortalidad específica por cáncer, los riesgos de sobrediagnóstico y la relación coste-eficacia. Este artículo revisa la base biológica de las pruebas MCED, su precisión diagnóstica e indicaciones clínicas, la interpretación de los resultados y su papel en el sistema contemporáneo de la detección precoz del cáncer.

Principios de las pruebas MCED: base biológica y tecnologías

Algoritmo para pruebas de detección de múltiples tipos de cáncer
Algoritmo para pruebas de detección de múltiples tipos de cáncer

Las pruebas de detección precoz de múltiples tipos de cáncer (MCED) se basan en el análisis de biomarcadores tumorales circulantes en sangre periférica y representan una evolución del concepto de biopsia líquida. El objetivo principal del análisis es el ADN tumoral circulante (ADNtc), que se libera al torrente sanguíneo como resultado de la apoptosis y la necrosis de las células tumorales. A diferencia de los métodos de detección convencionales específicos de órganos, las pruebas MCED permiten evaluar simultáneamente la probabilidad de múltiples tipos de neoplasias malignas.

Análisis de metilación del ADN

Una de las tecnologías más prometedoras que sustentan las pruebas MCED es el análisis de metilación del ADN. Los cambios epigenéticos, en particular la metilación de las islas CpG, se encuentran entre los primeros eventos de la carcinogénesis y exhiben patrones específicos de tejido. Esto permite no solo la detección de un proceso maligno subyacente, sino también una predicción muy precisa del tejido de origen. En comparación con el análisis de mutaciones puntuales, la metilación demuestra una mayor sensibilidad cuando las concentraciones del ADNtc son bajas, lo que la hace especialmente valiosa para la detección de neoplasias malignas en etapa temprana.

Base tecnológica: secuenciación de nueva generación y aprendizaje automático

Desde el punto de vista tecnológico, las pruebas MCED se implementan utilizando secuenciación de nueva generación (NGS) combinada con sofisticados algoritmos de aprendizaje automático. Tras la extracción del ADN libre (ADNlc) del plasma, el ADN se somete a secuenciación, tras lo cual se realiza un análisis bioinformático para identificar patrones asociados a tumores. Los algoritmos de clasificación comparan estos hallazgos con bases de datos de referencia para estimar tanto la probabilidad de una neoplasia maligna subyacente como su tejido de origen más probable.

Sensibilidad de las plataformas y enfoques multimodales

Un aspecto importante es la proporción extremadamente baja de ADNtc dentro del conjunto total de ADN libre, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad, donde el ADNtc puede representar menos del 0,1 por ciento. Esto impone exigencias rigurosas a la sensibilidad analítica de las plataformas de prueba, así como a la calidad de la fase preanalítica. Para mejorar la precisión, muchas plataformas emplean enfoques multimodales que integran el análisis de mutaciones, metilación y fragmentación del ADN.

Potencial clínico del diagnóstico molecular

En vista de lo anterior, las pruebas MCED constituyen una herramienta de diagnóstico molecular de alta tecnología que integra los avances en genómica, epigenética e inteligencia artificial. Su principal potencial reside en la capacidad de detectar tumores malignos en la fase preclínica, si bien su relevancia clínica y sus aplicaciones óptimas siguen siendo objeto de intensa investigación.

Rendimiento clínico de las pruebas MCED: sensibilidad, especificidad y limitaciones

El rendimiento clínico de las pruebas MCED viene determinado por su capacidad para detectar neoplasias malignas en una fase temprana, manteniendo al mismo tiempo una tasa aceptable de resultados falsos positivos. Las características clave de rendimiento son la sensibilidad y la especificidad; sin embargo, la interpretación de estos parámetros en el contexto de MCED es única porque estas pruebas evalúan simultáneamente múltiples tipos de cáncer.

Especificidad y sensibilidad dependiente de la etapa

Según estudios prospectivos (en particular el estudio Circulating Cell-free Genome Atlas (CCGA), en el que participaron más de 15.000 personas y que sirvió de base para el desarrollo de varias plataformas comerciales de MCED), la especificidad de las pruebas MCED basadas en la metilación del ADN supera el 99 por ciento, lo que minimiza el riesgo de resultados falsos positivos y las hace potencialmente adecuadas para la detección precoz en la población. La sensibilidad varía sustancialmente según el estadio del tumor. Para el estadio I, la sensibilidad puede ser inferior al 20–30 por ciento, mientras que para los estadios III a IV, supera el 70–80 por ciento. Esto refleja una limitación fundamental de la tecnología: la baja concentración de ADNtc durante las fases más tempranas de la carcinogénesis.

Influencia del tipo de tumor en los resultados de las pruebas

La sensibilidad también varía según el tipo de tumor. Las tasas de detección más altas se observan en tumores malignos caracterizados por una elevada actividad biológica y una intensa liberación de ADN, como los cánceres de hígado, páncreas y pulmón. En cambio, para tumores de crecimiento lento, incluidos ciertos cánceres de riñón y glándula tiroides, la sensibilidad es considerablemente menor. Esto genera un riesgo de detección inconsistente de diferentes tipos de cáncer, lo que limita la universalidad del método.

Precisión de la predicción del tejido de origen

La capacidad de predecir el tejido de origen es una ventaja importante de la MCED. En varios estudios, la precisión en la predicción del tejido de origen ha alcanzado entre el 80 y el 90 por ciento, lo que facilita sustancialmente el diagnóstico posterior. No obstante, incluso con una especificidad muy alta, un resultado positivo de MCED siempre debe confirmarse mediante técnicas de diagnóstico por imagen estándares y confirmación histológica.

Limitaciones actuales e implementación futura

Entre las limitaciones se encuentra la ausencia de evidencia que demuestre que las pruebas MCED reducen la mortalidad relacionada con el cáncer, que es el criterio fundamental para evaluar la eficacia de cualquier programa de detección precoz. La mayoría de los datos disponibles actualmente se basan en la precisión diagnóstica más que en los resultados clínicos. Además, persisten cuestiones sin resolver en relación con los resultados falsos positivos, el sobrediagnóstico y la detección de tumores clínicamente insignificantes.

Si bien las pruebas MCED demuestran una excelente especificidad analítica y representan un avance tecnológico muy prometedor, su eficacia clínica actual se ve limitada por una sensibilidad relativamente baja en las etapas iniciales de la enfermedad y por la falta de datos a largo plazo sobre el impacto en la supervivencia. Su incorporación a la práctica clínica rutinaria requerirá ensayos clínicos aleatorios adicionales y una evaluación más exhaustiva dentro de los programas de detección precoz del cáncer.

Indicaciones de uso: quiénes deben someterse a la prueba MCED y cuándo

La conveniencia de incorporar las pruebas MCED a la práctica clínica rutinaria sigue siendo objeto de debate, ya que ninguna guía clínica actual recomienda su uso como modalidad de cribado poblacional estándar. Sin embargo, se han identificado varios grupos de pacientes en los que las pruebas MCED pueden ofrecer el mayor beneficio clínico potencial.

Entre ellos, destacan las personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer. Esta población incluye a adultos mayores (generalmente los mayores de 50 años), personas con antecedentes familiares significativos de cáncer, portadores de mutaciones en la línea germinal (por ejemplo, en BRCA1/2, TP53, MLH1, etc.) y pacientes con afecciones premalignas. En este grupo de pacientes, el riesgo de un tumor asintomático es mayor, lo que teóricamente aumenta el valor diagnóstico de la MCED.

Estratificación de pacientes según el nivel de riesgo de cáncer

Desde un punto de vista práctico, los pacientes pueden clasificarse en varias categorías según su riesgo individual de desarrollar cáncer, lo que permite un enfoque más basado en la evidencia para el uso de las pruebas MCED.

Grupo de alto riesgo:

  • portadores de mutaciones en la línea germinal (por ejemplo, BRCA1/2, TP53, MLH1, MSH2, etc.);
  • pacientes con síndromes de cáncer hereditarios establecidos (por ejemplo, síndrome de Lynch, síndrome de Li-Fraumeni y otros);
  • personas con antecedentes familiares significativos (dos o más parientes con cáncer, especialmente si afecta al mismo tejido u órgano);
  • pacientes con antecedentes de múltiples tumores primarios.

Este es el grupo con mayor potencial para beneficiarse de las pruebas MCED; sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo limitada.

Grupo de riesgo moderado:

  • adultos mayores de 50 años;
  • personas con factores de riesgo conductuales (tabaquismo, obesidad y otros);
  • pacientes con afecciones premalignas.

En este grupo, el valor diagnóstico puede variar considerablemente y debe estimarse de forma individual.

Población general (bajo riesgo):

  • personas sin factores de riesgo significativos de cáncer;
  • adultos jóvenes.

Actualmente, no se recomienda el uso de pruebas MCED en esta población fuera de la investigación clínica debido al incierto equilibrio entre los posibles beneficios y los riesgos.

MCED y programas estándares de detección del cáncer

Se debe prestar especial atención a los pacientes que no están cubiertos por los programas de detección precoz existentes. En la actualidad, solo se dispone de estrategias de detección eficaces para un número limitado de cánceres malignos (cáncer de mama, cáncer de cuello uterino, cáncer colorrectal y cáncer de pulmón en fumadores). Las pruebas MCED tienen el potencial de detectar cánceres para los que actualmente no existen métodos de detección validados, incluidos los cánceres de páncreas, hígado y ovario.

Al mismo tiempo, es importante destacar que las pruebas MCED no deben considerarse un sustituto de los programas de detección precoz ya establecidos. Solo pueden utilizarse como medida complementaria a los métodos existentes, no como alternativa a ellos. La prescripción de la prueba MCED requiere el consentimiento informado del paciente, incluyendo una explicación de sus limitaciones, como la posibilidad de obtener resultados tanto falsos positivos como falsos negativos.

Actualmente, la mayoría de las sociedades profesionales, incluidos el USPSTF y la ESMO, no recomiendan el uso rutinario de las pruebas MCED fuera de los ensayos clínicos. Su uso puede considerarse como parte de un enfoque individualizado, principalmente dentro de centros especializados o programas de investigación.

Actualmente, las indicaciones para las pruebas MCED siguen siendo limitadas y deben determinarse en función del riesgo individual de cáncer, la disponibilidad de una evaluación diagnóstica de seguimiento y la capacidad para interpretar los resultados de las pruebas. Su adopción generalizada solo es posible una vez que se hayan obtenido datos convincentes sobre su impacto en los resultados clínicos.

Interpretación de los resultados de la prueba MCED: resultados positivos, negativos e inciertos

La interpretación de los resultados de la prueba MCED es un hito clave que determina la estrategia diagnóstica posterior. A diferencia de los métodos de cribado convencionales, las pruebas MCED no identifican un tumor específico directamente; más bien, estiman la probabilidad de que exista un proceso maligno y, en algunos casos, predicen el tejido de origen más probable. La interpretación requiere un enfoque especializado y una estrecha colaboración entre clínicos de diversas disciplinas.

  • Un resultado positivo en la prueba MCED indica la presencia de una señal molecular asociada a tumores en el ADN circulante. A pesar de su altísima especificidad (>99 por ciento), un resultado positivo no establece un diagnóstico de cáncer y siempre debe confirmarse. Incluso con este nivel de especificidad, las pruebas masivas a nivel poblacional pueden generar un número absoluto considerable de resultados falsos positivos. Actualmente no existe un algoritmo de diagnóstico estandarizado para la evaluación de pacientes tras un resultado positivo en la prueba MCED, lo que puede contribuir a la variabilidad en el manejo clínico. La evaluación posterior incluye investigaciones diagnósticas específicas mediante técnicas de imagen (TC, RM y PET/TC), seguidas de confirmación histopatológica cuando esté indicada. La información sobre la ubicación presunta del tumor desempeña un papel fundamental, ya que ayuda a reducir el alcance del examen y a aumentar su eficacia.
  • Un resultado negativo no excluye la presencia de malignidad, especialmente en la fase inicial de la enfermedad. Esto se debe a la baja concentración de ADNtc y a la reducida sensibilidad de las pruebas actuales para detectar tumores pequeños. Por lo tanto, un resultado negativo no debe conllevar la cancelación ni el aplazamiento de los procedimientos de cribado estándares recomendados. Los pacientes deben seguir participando en los programas de detección precoz recomendados, adecuados a su edad y perfil de riesgo individual.
  • Los resultados inciertos o equívocos se producen con menos frecuencia, pero representan el mayor desafío para los médicos. Pueden deberse a aspectos técnicos de las pruebas, señales moleculares de bajo nivel o factores biológicos, incluida la hematopoyesis clonal de potencial indeterminado (CHIP), que puede producir mutaciones en el ADNlc que no están relacionadas con la malignidad. En estos casos, se recomienda repetir las pruebas o realizar un seguimiento dinámico.

Un principio fundamental es que las decisiones clínicas nunca deben basarse únicamente en los resultados de una prueba MCED. Estos resultados siempre deben interpretarse dentro del contexto más amplio de la presentación clínica del paciente, los factores de riesgo y los datos de otras evaluaciones diagnósticas. El enfoque óptimo es un modelo multidisciplinario que involucre a un oncólogo, un radiólogo y un especialista en diagnóstico molecular.

En la práctica clínica, la interpretación de los resultados de la prueba MCED requiere un juicio clínico cuidadoso, ya que tanto los hallazgos positivos como los negativos tienen limitaciones inherentes y siempre deben considerarse como parte de una evaluación diagnóstica integral.

El papel de las pruebas MCED en la detección del cáncer: perspectivas futuras y cuestiones pendientes

La integración de las pruebas MCED en los programas de detección precoz del cáncer supone una posible transición desde las pruebas de detección específicas de órganos hacia un enfoque más integral para la detección precoz de las neoplasias malignas. Sin embargo, su papel sigue sin estar claro y continúa siendo objeto de un debate activo dentro de la comunidad oncológica.

Pruebas de detección convencionales frente a pruebas MCED

Los programas de detección precoz del cáncer ya establecidos (mamografía, cribado cervical mediante citología, cribado de cáncer colorrectal y tomografía computarizada pulmonar en personas de alto riesgo) han demostrado reducciones en la mortalidad específica por cáncer y están respaldados por la evidencia de ensayos controlados aleatorios. Por el contrario, las pruebas MCED actualmente carecen de evidencia comparable que demuestre mejoras en los resultados clínicos. Los datos disponibles demuestran principalmente la precisión diagnóstica, pero no confirman un efecto sobre la supervivencia general o específica del cáncer.

Una posible ventaja de las pruebas MCED es su capacidad para detectar tumores malignos para los que actualmente no existen métodos de detección eficaces. Esto es especialmente relevante para los cánceres de páncreas, hígado y ovario, donde el diagnóstico precoz sigue siendo un importante reto clínico. Además, una única prueba capaz de detectar múltiples tipos de cáncer puede, en teoría, mejorar la adherencia de los pacientes a las pruebas de detección y simplificar la organización de los programas preventivos.

Sin embargo, aún quedan varias cuestiones importantes sin resolver. Entre ellas se incluyen los riesgos de sobrediagnóstico, la detección de tumores clínicamente insignificantes y el consiguiente aumento de procedimientos diagnósticos innecesarios. Incluso con una especificidad muy alta, una pequeña tasa de resultados falsos positivos a nivel poblacional puede traducirse en una carga sustancial para el sistema de salud. Además, aún no se han determinado el intervalo óptimo de las pruebas ni las poblaciones objetivo adecuadas.

Rentabilidad y ensayos clínicos

La rentabilidad de las pruebas MCED también requiere una evaluación más exhaustiva. El elevado coste de las pruebas y los procedimientos de diagnóstico subsiguientes puede limitar su uso, especialmente en entornos con recursos escasos. Otra consideración importante es el desarrollo de protocolos clínicos estandarizados para el manejo de pacientes con resultados positivos en la prueba MCED.

Actualmente se están llevando a cabo varios estudios prospectivos de gran envergadura (entre ellos el estudio PATHFINDER y el ensayo NHS-Galleri) con el objetivo de determinar el impacto de las pruebas MCED en los resultados clínicos y la organización de los programas de detección precoz del cáncer. Sus resultados serán decisivos para elaborar recomendaciones y para la posible implementación de estas tecnologías en la práctica habitual.

Comparación de las pruebas MCED y los métodos convencionales de detección del cáncer

Parámetro Pruebas MCED Cribado convencional
Enfoque Multicáncer (una prueba para varios tipos de cáncer) Específico para cada órgano
Muestra biológica Sangre (ADNlc, ADNtc) Imágenes / citología / heces
Metodología subyacente Alteraciones genómicas y epigenéticas (metilación, mutaciones, fragmentación) Cambios morfológicos
Número de tumores malignos detectables Potencialmente docenas de tipos de cáncer Número limitado (cáncer de mama, de cuello uterino, colorrectal, de pulmón)
Sensibilidad para la enfermedad en etapa temprana Baja a moderada (especialmente para la etapa I) Variable, a menudo mayor para la neoplasia maligna objetivo
Especificidad Muy alta (> 99%) Alta, pero depende del método
Efecto sobre la mortalidad Aún no demostrado Demostrado (para varios programas de cribado)
Riesgo de sobrediagnóstico Potencialmente alto Bien conocido y ampliamente estudiado
Necesidad de confirmación Siempre requerida Normalmente incorporada en el algoritmo
Estado en las guías No se recomienda para el cribado poblacional rutinario Se recomienda (USPSTF, ESMO, etc.)
Valor predictivo positivo Depende de la población y actualmente es limitado Suele ser mayor dentro de las poblaciones objetivo

Por lo tanto, las pruebas MCED representan un avance prometedor en la detección del cáncer; sin embargo, su implementación generalizada dependerá de evidencia sólida que demuestre reducciones en la mortalidad, una relación costo-efectividad aceptable y estrategias clínicas claramente definidas para su uso apropiado.

Importancia clínica y aplicaciones futuras de las pruebas MCED

Detección precoz de múltiples cánceres (MCED): un análisis de sangre para la detección precoz de neoplasias malignas
Detección precoz de múltiples cánceres (MCED): un análisis de sangre para la detección precoz de neoplasias malignas

Las pruebas MCED representan una de las áreas más prometedoras de la oncología moderna, que integra los avances en diagnóstico molecular, genómica y bioinformática. Su principal ventaja reside en la capacidad de detectar múltiples tipos de cáncer simultáneamente mediante un método mínimamente invasivo, lo que puede ampliar el alcance de la detección precoz del cáncer más allá de las capacidades de los programas de cribado existentes.

Al mismo tiempo, la evidencia disponible actualmente pone de manifiesto varias limitaciones importantes, entre ellas la sensibilidad variable para la enfermedad en fase inicial, la ausencia de reducciones demostradas en la mortalidad relacionada con el cáncer y la necesidad de una evaluación diagnóstica confirmatoria tras los resultados positivos de las pruebas. Otros desafíos incluyen el riesgo de sobrediagnóstico, la interpretación de hallazgos inciertos y la organización de la evaluación posterior de los pacientes.

En la actualidad, las pruebas MCED no deben considerarse un sustituto de los métodos de detección de cáncer ya establecidos y deben utilizarse principalmente en el contexto de ensayos clínicos o como parte de un enfoque individualizado. Su implementación en la práctica clínica dependerá de la disponibilidad de evidencia convincente de su beneficio clínico, el desarrollo de algoritmos clínicos estandarizados y la demostración de su rentabilidad.

En resumen, las tecnologías MCED tienen el potencial de transformar el paradigma de la detección precoz del cáncer. Sin embargo, su papel definitivo en la práctica clínica estará determinado por los resultados de los ensayos clínicos prospectivos en curso y la acumulación de datos a largo plazo.

FAQ

1. ¿Pueden las pruebas MCED reemplazar las pruebas de cribado de cáncer convencionales?

No. Las pruebas MCED no sustituyen los programas de cribado de cáncer ya establecidos (mamografía, cribado de cáncer colorrectal, citología cervical o TC de pulmones en personas de alto riesgo). Deben considerarse únicamente como un complemento en casos individuales.

2. ¿Quiénes deben ser considerados para las pruebas MCED?

Entre los pacientes que pueden obtener el mayor beneficio potencial de las pruebas MCED se incluyen los adultos mayores de 50 años, las personas con mayor riesgo de cáncer (por ejemplo, aquellas con antecedentes familiares de cáncer o mutaciones en la línea germinal) y los pacientes que no están cubiertos por los programas de cribado establecidos. Sin embargo, actualmente no se recomienda el uso rutinario de las pruebas MCED fuera de los ensayos clínicos.

3. ¿Cómo debe interpretarse un resultado positivo de MCED?

Un resultado positivo no es diagnóstico de cáncer y requiere confirmación obligatoria. Esta debe incluir la evaluación del tejido de origen presunto, pruebas de diagnóstico por imagen específicas (TC, RM, PET/TC) y confirmación histopatológica cuando sea apropiado. Es importante señalar que no existen algoritmos estandarizados para las pruebas de seguimiento.

4. ¿Qué significa un resultado negativo en la prueba MCED?

Un resultado negativo no descarta el cáncer (especialmente en las etapas iniciales) debido a la baja sensibilidad cuando la masa tumoral es pequeña. El paciente debe continuar con las pruebas de detección rutinarias según lo recomendado.

5. ¿Cuál es el verdadero valor diagnóstico de las pruebas MCED?

La especificidad de las pruebas MCED supera el 99 por ciento, mientras que la sensibilidad varía según la etapa del cáncer: aproximadamente entre el 20 y el 30 por ciento para la enfermedad en la etapa I y más del 70–80 por ciento para la enfermedad en las etapas III–IV. La principal limitación reside en su sensibilidad relativamente baja para detectar cánceres en fase inicial.

6. ¿Existe evidencia de que las pruebas MCED reduzcan la mortalidad por cáncer?

Actualmente, no existe evidencia concluyente de que las pruebas MCED reduzcan la mortalidad específica por cáncer. La mayoría de los estudios disponibles se han centrado principalmente en la precisión diagnóstica. Los resultados de los grandes ensayos prospectivos (PATHFINDER, NHS-Galleri) aún están pendientes.

7. ¿Cuál es el papel del médico al prescribir las pruebas MCED?

El médico debe evaluar el riesgo individual del paciente, explicar las limitaciones de la prueba, asegurar un seguimiento diagnóstico adecuado e interpretar los resultados dentro del contexto clínico.

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