Paracentesis (del gr. παρά «a lo largo de», y κέντησις «perforación»), también conocida como miringotomía, es un procedimiento quirúrgico, de índole diagnóstica y terapéutica, que consiste en realizar una incisión (perforación) en la membrana timpánica. El procedimiento se realiza para drenar el contenido patológico de la cavidad timpánica y normalizar la presión en el oído medio.
Esta intervención constituye uno de los procedimientos más frecuentes en la cirugía otológica. Una paracentesis realizada de manera oportuna en la otitis media aguda permite aliviar significativamente el estado del paciente, acelerar la recuperación y prevenir el desarrollo de complicaciones graves, como la mastoiditis o las infecciones intracraneales.
El objetivo principal de la paracentesis es crear una vía de drenaje controlada para el exudado o pus acumulado en el oído medio.
Las principales indicaciones incluyen:
El procedimiento es realizado por un otorrinolaringólogo bajo control visual microscópico obligatorio. En adultos, el procedimiento se realiza habitualmente bajo anestesia local, mientras que en niños suele requerir anestesia general.
Con una aguja de paracentesis lanceolada especial, el cirujano realiza una pequeña incisión en la membrana timpánica. Por seguridad y para prevenir lesiones en las estructuras del oído medio (huesecillos auditivos, nervios), la incisión se realiza en los cuadrantes de menor riesgo: el anteroinferior o el posteroinferior. Una vez realizada la perforación, el exudado (pus o líquido seroso) comienza a salir bajo presión desde el oído medio y es aspirado. Si el procedimiento requiere ventilación prolongada, se coloca un tubo de timpanostomía (derivación timpánica) en la incisión.
La paracentesis proporciona un alivio del dolor prácticamente instantáneo en la otitis media aguda, al reducir la presión en la cavidad timpánica. La incisión quirúrgica, a diferencia de una ruptura espontánea, presenta bordes nítidos y suele cicatrizar en un plazo de 7 a 10 días, formando una cicatriz apenas perceptible. El procedimiento permite prevenir una perforación espontánea no controlada, la cual podría derivar en un defecto persistente y la cronificación del proceso. Las complicaciones, cuando el procedimiento se realiza correctamente, son raras y pueden incluir sangrado o infección.
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