Meningitis (lat.meningitis) es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el encéfalo y la médula espinal. Esta afección constituye una emergencia médica en neurología y enfermedades infecciosas, ya que puede conducir a complicaciones graves, discapacidad y desenlace fatal sin un tratamiento oportuno.
El proceso inflamatorio en la meningitis afecta el espacio subaracnoideo, lo que provoca alteraciones en la composición del líquido cefalorraquídeo (LCR). Según la naturaleza de estas alteraciones y su etiología, las meningitis se clasifican en purulentas (generalmente bacterianas) y serosas (mayormente virales).
La meningitis está causada por un agente infeccioso que alcanza el sistema nervioso central (SNC). Las vías de acceso pueden ser hematógenas (a través del torrente sanguíneo) o por contacto directo (debido a otitis, sinusitis, traumatismos craneoencefálicos).
Principales grupos de patógenos:
Al penetrar en el espacio subaracnoideo, los microorganismos desencadenan una reacción inflamatoria intensa. Esto provoca edema cerebral, hipertensión intracraneal y alteración de la microcirculación, lo que explica la gravedad del cuadro clínico.
El diagnóstico se basa en la combinación de síntomas generales de infección y signos meníngeos. El estándar de oro para el diagnóstico es la punción lumbar con el posterior análisis del líquido cefalorraquídeo, que revela cambios inflamatorios (pleocitosis) y permite identificar el patógeno causante.
El cuadro clínico se caracteriza por tres síndromes principales:
El tratamiento de la meningitis bacteriana requiere la administración inmediata de altas dosis de antibióticos por vía intravenosa. El pronóstico está directamente determinado por la precocidad del inicio de la terapia.
Es fundamental diferenciar la meningitis de afecciones con sintomatología similar. Debe distinguirse de la hemorragia subaracnoidea, que se caracteriza por una cefalea de inicio súbito «en trueno» sin fiebre inicial. Asimismo, se realiza el diagnóstico diferencial con la encefalitis, donde en el cuadro clínico predominan los síntomas neurológicos focales, y con infecciones graves que causan meningismo: irritación de las meninges sin inflamación y sin alteraciones en el líquido cefalorraquídeo.
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