La avulsión (del latín avulsio ‘desgarro’) es un tipo de lesión traumática que consiste en un desgarro completo o arranque forzado de una parte de un órgano o tejido del cuerpo principal. Este término se utiliza en varios campos de la medicina, pero con mayor frecuencia en traumatología para describir fracturas por avulsión y en cirugía para indicar desprendimiento de tejidos blandos.
La esencia de una lesión por avulsión es la aplicación de una fuerza de tracción excesiva a una estructura anatómica, lo que resulta en una resistencia a la tracción insuficiente de la estructura misma o de su sitio de unión.
Dependiendo del tejido dañado, las lesiones por avulsión tienen diferentes manifestaciones y requieren diferentes enfoques de tratamiento.
La fisiopatología de las fracturas por avulsión está relacionada con el hecho de que la fuerza del ligamento o tendón en algunas zonas del esqueleto (especialmente en niños y adolescentes en las zonas apofisarias) supera la fuerza del hueso al que están unidos. Como resultado, bajo una carga crítica, no se produce una rotura del ligamento, sino que se arranca un fragmento de hueso.
El cuadro clínico depende del tipo de lesión. Las fracturas por avulsión se caracterizan por dolor local agudo, hinchazón, hematoma y disfunción del músculo correspondiente. En caso de avulsión de la piel, se forma un gran defecto de herida con una interrupción del suministro de sangre al colgajo desgarrado.
El diagnóstico de las fracturas por avulsión se basa en datos radiográficos, que muestran claramente el fragmento óseo desplazado. El tratamiento puede ser conservador (inmovilización) para desplazamientos menores, o quirúrgico (osteosíntesis — fijación del fragmento con un tornillo o clavijas) para desplazamientos significativos del fragmento. El tratamiento de las avulsiones de tejidos blandos es siempre quirúrgico y a menudo requiere cirugías plásticas y reconstructivas complejas.
Una fractura por avulsión debe diferenciarse de una rotura completa de un ligamento o tendón, así como de una distensión muscular. El cuadro clínico puede ser similar, pero la presencia de dolor óseo local y signos radiográficos característicos permiten realizar un diagnóstico preciso. En casos dudosos se puede utilizar la ecografía o la resonancia magnética para evaluar el estado de los tejidos blandos. Una simple herida lacerante de la piel debe distinguirse de una lesión por avulsión, en la que hay desprendimiento del colgajo a lo largo de su longitud, lo que indica un daño más severo y un alto riesgo de necrosis de este colgajo.
Enlace copiado correctamente en el portapapeles
¡Gracias!
¡Tu mensaje ha sido enviado!
Nuestros expertos se pondrán en contacto contigo en breve. Si tienes más preguntas, ponte en contacto con nosotros en info@voka.io.